10 Julio 08 - 11:23La química del (des)-amor
Saludos, BK2 y BKdas y lectores varios. Hoy vengo a traeros un enlace a la magnífica historia Serotonina, oxitocina, y el amor engañoso (escrito por Pere Estupinyà en su muy recomendable blog Apuntes científicos desde el MIT), donde explica de manera sucintal el funcionamiento de las hormonas y los neurotransmisores involucrados en el deseo, el sexo, el amor y el desamor.
Os dejo con un párrafo seleccionado, que espero os motive a leer el artículo completo:
De todas formas no te confíes. Asegúrate de mantener los niveles de oxitocina altos a base de orgasmos, porque si no, pueden ir decreciendo hasta perder el apego. Si esto os ocurriera a los dos a la vez, tampoco sería tan grave. La tristeza de la separación daría paso rápidamente a una sensación de alivio. Lo peligroso, desdichado, insano, funesto, devastador…, es cuando por cualquiera de los miles motivos diferentes que existen, la relación se rompe cuando los niveles de oxitocina están al máximo. Entonces la química cerebral se vuelve loca. La serotonina baja por los suelos: te deprime, te desespera, pierdes la cordura, dudas constantemente de lo correcto e incorrecto, aparece la ansiedad, la obsesión…
A lo mejor algunos tendríamos que hacernos mirar de vez en cuando los niveles de oxitocina, en vez de los de colesterol y hematocrito :-P
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04 Julio 08 - 18:11El espresso perfecto
Saludos, BK2 y BKdas y lectores varios.
Hoy iba a hablaros de mis tribulaciones y aventuras por tierras teutonas en busca de un espresso digno de merecerse el nombre. De cómo muchas pruebas y vagabundeos me llevaron a la cafetería que alegra mis momentos de después de comer. Iba a hablaros de cómo me encanta esa máquina de café antigua, de color cobrizo. De cómo me gusta ir allí y que mi camarera me sonría al entrar. Os iba a hablar de cómo me gusta que el café me lo ponga ella, cuidándose mucho de elegir el mejor entre la selección de cafés exquisitos que tengan ese día, porque sabe que yo lo aprecio. De cómo la miro de reojo mientras estruja nerviosa un trapo entre las manos esperando mi veredicto, y yo llevo a cabo mi lento y meticuloso ritual: aspirar el aroma de la taza, comerme pausadamente la almendra envuelta en chocolate negro, beber un sorbo de mi vaso de agua con su rodajita de limón para quitarme el regusto del almuerzo del paladar, antes de llevarme la taza a la boca, volver a olfatearla, apenas rozar la suave crema y lentamente dejar que el primer sorbo inunde mi paladar con ese perfume intenso, momento en el que mis labios chasquean con aprobación, y ella por fin se relaja y me vuelve a sonreír, ya más tranquila.
Os iba a hablar en detalle de todo esto, pero mientras me documentaba para el tema me he enterado de que el doctor Ernesto Illy murió el pasado mes de febrero. Y al saber esto no puedo hablaros de mi espresso perfecto, sino sólo recomendaros su artículo "The complexity of coffee", con el que aprendí lo delicioso que puede llegar a ser un sistema coloidal polifásico.
El mundo del café es hoy un poco más triste.
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